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sábado, 16 de marzo de 2019

El Anuario de la Compañía de Jesús 2019 está ya disponible en internet.


En las casi 150 páginas del Anuario se cuentan las historias de jesuitas y colaboradores que acompañan a jóvenes en colegios, en universidades, en parroquias, en centros pastorales, en comunidades marginadas, en prisiones, en la calle... También hablan los propios jóvenes, sobre el papel de la Espiritualidad Ignaciana en sus vidas, sobre sus expectativas y sobre cómo van realizando su camino.

domingo, 15 de julio de 2018

Cardenal Ravasi en la Asamblea Mundial de universidades jesuitas en la Universidad de Deusto


https://www.dropbox.com/s/tplq4wcgy6ns8h0/IAJU%20-%20Ravasi%20-Los%20nuevos%20paradigmas%20socio-culturales.pdf?dl=0

El cardenal Ravasi ha impartido la ponencia inaugural durante la apertura de la Asamblea Mundial de universidades jesuitas en la Universidad de Deusto (8-11 julio 2018).
Una interesante ponencia en la que alerta de una sociedad millennial narcisista y autorreferencial reflejada en 'selfies' y auriculares. También ha advertido contra los riesgos de una sociedad dominada por un modelo sociocultural dominado por el "apateísmo" que mezcla "apatía religiosa e indiferencia moral donde la existencia o no de Dios resulta del todo irrelevante".
Puedes leerla en este enlace.

lunes, 11 de diciembre de 2017

¿Cristiano sentado en el sofá?

Voces Esejota

Este canal de Youtube nace de la intuición de algunos jesuitas de España y está dedicado a quienes se hagan preguntas y no tengan las cosas siempre claras; a quienes quieran escuchar otra manera de pensar y de vivir; a quienes estén cansados de escuchar siempre los mismos mensajes y necesiten tener horizontes más abiertos, más universales y sobre todo, a quienes intentan seguir el mensaje de Jesús y sientan que están en tierra de nadie.

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¿Cristiano sentado en el sofá? 

jueves, 29 de junio de 2017

La red sumergida del teléfono móvil (Fernando Vidal)


Bajo la red social virtual que conecta a los usuarios de Smart-phones, hay una red social sumergida que les une con decenas de miles de trabajadores en una larga cadena de explotación y destrucción hasta producir la máquina que tiene en sus manos. Los dispositivos tecnológicos tienen un doble vínculo. Cuando uno tiene un computador, una pantalla o un teléfono móvil a mano es capaz de comunicarse con él con gente de todo el planeta. Pero a la vez la máquina en sí misma también está uniéndonos con toda la cadena  de personas y comunidades que lo han producido. Entreparentesis.org

viernes, 17 de marzo de 2017

EN EL CUARTO ANIVERSARIO DEL PAPA FRANCISCO


 Con ocasión del cuarto aniversario del Papa Francisco, el periodista de “Vatican Insider” y escritor, Gianni Valente, hace un análisis en cuatro partes de este periodo, para huir a las trampas de los «balances provisionales» sobre el Pontificado actual.




Gianni Valente nació y vive en Roma. Se graduó en la historia religiosa cristiana oriental, con una tesis sobre la India Malabar y Malankara católicos y su participación en el Concilio Vaticano II. Fue editor de la revista internacional “30Días”, por la que también hizo un reportaje sobre la vida de las comunidades cristianas de China, Rusia y varios países de América Latina y el Oriente Medio. En la actualidad es redactor en la agencia “Fides” órgano de información de las Obras Misionales Pontificias. Colabora con la revista italiana geopolítica “Limes” y “Vatican Insider”, portal multilingüe en línea del periódico “La Stampa” dedicada a la información global sobre la actividad de la Santa Sede y los acontecimientos de las comunidades cristianas de todo el mundo. 

sábado, 25 de febrero de 2017

MATTEO RICCI: Un jesuita en la corte de los Ming

He tenido el honor de traducir el libro 



de Michela Fontana

En el s.XVI, el jesuita Matteo Ricci, llegó a la China de los Ming para  reavivar la llama misionera de Francisco de Javier. Ricci comenzó una evangelización muy exitosa basado en el diálogo. Gracias a su gran carisma y dominio del mandarín, consiguió relacionarse con altos funcionarios y científicos, estableciendo un diálogo religioso y científico que acercó distancias entre Oriente y Occidente. Una gran figura de la Compañía de Jesús.
Te invito a leerlo para conocer las vicisitudes de este gigante que logró acercar dos civilizaciones milenarias en su cultura, su ciencia y su religión.
Está publicado en Mensajero, marca editorial del Grupo de Comunicación Loyola.

sábado, 14 de enero de 2017

ANUARIO S.J. 2017 - EL ÁNGEL DE LOS NIÑOS

Niños del orfanato Nyumbani


Su nombre es Ángel D’Agostino pero todos lo llaman D’Ag,
un hombre lleno de energía, cansado de tantos funerales
y aburrido de ver a su alrededor un sentimiento de resignación. Todos parecían convencidos de que no había remedio para aquel destino de muerte.


Una gran peste golpeó África en los años ochenta del siglo pasado. El SIDA exterminó a los adultos. Luego empezó también a llevarse a los pequeños.
En Nairobi, el Padre D’Ag, un jesuita con bello y acogedor rostro, de barba blanca, asiste a aquella mortandad con angustia en el corazón. Su nombre es Ángel D’Agostino pero todos lo llaman D’Ag, un hombre lleno de energía, cansado de tantos funerales y aburrido de ver a su alrededor un sentimiento de resignación.
Todos parecían convencidos de que no había remedio para aquel destino de muerte. “Yo en cambio – aseguraba el Padre D’Ag - creo que podré salvar a muchos pequeños inocentes.”
Corría el año 1992.  En las calles de Nairobi, el Padre D’Agostino buscaba un local, una pequeña estancia como base para hacer brotar un gran sueño. El sueño de cuidar a los niños enfermos y, en el caso de que fuesen incurables, al menos darles un sitio decoroso dónde morir. En el barrio de Westlands encontró un humilde local e hizo de él un refugio para los tres primeros huerfanitos. Los tres habían perdido a sus padres, muertos de SIDA, y también ellos llevaban dentro el virus mortal. Pero ahora ya tienen una casa, mejor “una casa acogedora”, Nyumbani, como se dice en lengua suajili.
El Padre D’Ag necesitaba dinero para ofrecer asistencia. Sabía dónde llamar y cómo tocar el corazón de los bienhechores. Era una persona que no estaba nunca quieta, parecía que siempre estaba despierto pensando cómo ser útil. La gente del lugar lo miraba casi con sorpresa, porque todo lo que hacía, no lo hacía para sacar algún provecho personal, lo hacía por los demás. Los benefactores lo entienden. Y uno de ellos, un banquero, extiende un buen cheque de 700 mil dólares como regalo de Navidad. El Padre D’Ag interpreta esto como una señal de que, si hay buena voluntad, luego “Dios proveerá.”
Y el Señor provee hasta el punto de llegar otra buena noticia, la donación de un terreno de 4 hectáreas. Pero el Padre D’Ag tal vez no se imaginaba que hacer bien comportaba correr riesgos y tener vocación para la lucha. De repente pareció que todo se derrumbaba. Como él mismo contaba, “fuimos víctimas de una estafa bien orquestada.” El terreno se perdió, adueñándose de él los más aprovechados. Pero en la dificultad el jesuita demostró de qué pasta estaba hecho. Ingente por su fuerza de ánimo y por su inteligencia, movilizó sus conocimientos por medio mundo y su activismo fue premiado. Afluyeron los fondos necesarios para volver a empezar y, en un par de años, fue posible dejar el modesto local de Westlands e inaugurar una sede más confortable en el barrio de Karen. Mes a mes va creciendo el número de los niños acogidos; de los 3 iniciales se pasa a 40, después a 57, para luego dar el salto a 73.  Cuando se llega a los 106, el Padre D’Ag dice que es el momento de dar otro paso importante. Nyumbani tiene que dotarse de un laboratorio diagnóstico.
P. D'Agostino con niños del orfanato
El jesuita vuela a Washington y apela una vez más al buen corazón de sus amigos. Consigue lo que quiere y logra montar un laboratorio de análisis con los más modernos instrumentos tecnológicos.
Los Estados Unidos eran el país de origen del Padre D’Ag. Había nacido en la capital de Rhode Island, Providence, el 26 enero de 1926, siendo hijo de los emigrantes italianos Luis y Julia De Agostino. De niño padeció de asma. No pudo practicar actividades deportivas y empleó su tiempo concentrándose en el estudio. Obtuvo dos licenciaturas, en Química y en Filosofía.
Siguió estudiando. Se inscribió a la facultad de Medicina y consiguió una doble especialización, en Cirugía y en Urología. Así, cuando llegó el momento de cumplir el servicio militar, fue destinado naturalmente, con el grado de capitán, al centro médico de una base de aviación en Washington. Pero no tenía espíritu militar. En cambio sentía crecer la llamada religiosa. Decidió realizar los cursos nocturnos de latín que los jesuitas tenían en la universidad de Georgetown. Su mente estaba ávida por saber. Estudió Teología, y se especializó en ciencias psiquiátricas. Hasta que el 11 de junio de 1966, con treinta años, fue ordenado sacerdote por el cardenal Lawrence Shehan. Había entrado en la Compañía de Jesús el 14 de agosto de 1955.
Durante algunos años se dedicó a la enseñanza. Fundó un centro de Religión y Psiquiatría en Washington. Luego, su vida sufre un cambio radical.

ANUARIO S.J. 2017 - CARLOS MARÍA MARTINI: LA HERENCIA DE UN ESTILO

Cardenal Carlos María Martini S.J.

El 31 de agosto de 2012 el cardenal Martini
concluyó su intenso camino terrenal.
En junio de 2013 se constituyó una Fundación,
con la implicación de la familia Martini
y de la archidiócesis de Milán.
El 30 de agosto se dio la ocasión de visitar al Papa Francisco
para presentarle la nueva Fundación.


El 31 de agosto de 2012 el Cardenal Martini concluyó su intenso camino terrenal. Una de las voluntades expresadas en su testamento fue dejar en herencia sus escritos a la Provincia de Italia. Recibir semejante patrimonio - lo entendimos  enseguida - no significaba sólo custodiar los muchos libros e intervenciones que el Cardenal había ido produciendo, sino sobre todo promover el espíritu de todo ello.
Antes de nada, he aquí una breve presentación del Cardenal Martini para quién no lo conociera. Nacido en Turín el 15 febrero de 1927 e ingresado en el noviciado en 1944, el padre Carlos María fue profesor y luego Rector del Pontificio Instituto Bíblico hasta 1978, cuando pasa a la dirección de la Pontificia Universidad Gregoriana. Al finales de 1979 fue nombrado por Papa Juan Pablo II Arzobispo de Milán, en dónde, durante veintidós años se dedicó a una intensa actividad pastoral. Las iniciativas de mayor resonancia fueron la Escuela de la Palabra, veladas de formación bíblica de la oración, en las que participaban centenares de jóvenes en Catedral, y la Cátedra de los no creyentes, ciclos de encuentros en los que Martini daba espacio a la voz de no creyentes, con los que entraba después en un serio diálogo.
En el 2002, alcanzado el límite de edad, deja la Diócesis de Milán y se retira durante largos períodos a su amada Jerusalén, donde continúa con los estudios bíblicos sobre los antiguos manuscritos griegos del Nuevo Testamento. En abril de 2008, agravándose el proceso de su enfermedad de Parkinson, se retiró a la comunidad de Gallarate, una de las enfermerías de la Provincia de Italia. Desde 1958 hasta hoy se pueden contar unas quinientas publicaciones con su nombre, traducidas a numerosas lenguas, referentes a la investigación bíblico-exegética y a las intervenciones durante su actividad pastoral (cartas, homilías, discursos), entre las que se encuentran numerosos cursos de Ejercicios Espirituales.
Recibir la herencia del P. Martini ha sido para nosotros un momento de intensa emoción y profunda gratitud por la confianza que este gesto expresa. Buscando el modo más apto de asumir esta gran responsabilidad, en el junio de 2013 constituimos una Fundación (www.fondazionecarlomariamartini.it), con la implicación de la familia Martini y de la archidiócesis de Milán.  El 30 de agosto del año siguiente, en la víspera del primer aniversario de la muerte del Cardenal, tuvimos la ocasión de visitar al Papa Francisco para presentarle la nueva Fundación. Acogiéndonos con su habitual benevolencia, nos indicó con sencillez y precisión las coordenadas en las que desarrollar nuestra tarea: “La memoria de los padres es un acto de justicia. Y Martini ha sido un padre para toda la Iglesia.” El Papa además subrayó la capacidad del Cardenal para asumir posiciones proféticas sin dividir la comunidad, más bien, alimentando la comunión. Bergoglio y Martini se encontraron en 1974, en la 32ª Congregación General, un momento marcado por fuertes tensiones en la Compañía a propósito de la relación entre el servicio de la fe y la promoción de la justicia. Francisco nos recordó cómo el P. Martini había desarrollado un papel determinante al recoger y llevar adelante la novedad presente en el discurso que se estaba elaborando entonces sobre la justicia, mostrando al mismo tiempo su raíz evangélica e interpretando su sentido a la luz de la Palabra de Dios. Así contribuyó de modo determinante a recomponer fracturas que habrían podido llegar a ser explosivas: un difícil equilibrio, buscado por Martini con tenacidad y sabiduría.
La Fundación ha nacido no sólo para mantener la memoria de un ilustre personaje, sino para mantener vivo el espíritu que animó su actividad evangelizadora;  caracterizado por la atención a los interrogantes que atañen a las personas y a la sociedad de hoy, y por el empeño en enseñar la fecundidad y en reavivar el deseo de una profunda escucha de la Palabra de Dios.
El Cardenal Martini visita al P. General Arrupe
Los proyectos de la Fundación se desarrollan sobre tres frentes principales. El primero es el archivo. En él se recogerán los documentos de Martini, incluidos también los pertenecientes al tiempo de su ministerio como arzobispo. Además estarán los materiales realizados sobre de él y que aún siguen produciéndose. Entre éstos señalamos los testimonios, recogidos en forma de vídeo, de ilustres personajes de la cultura y el mundo eclesial, de amigos y colaboradores, ya que deseamos dar a conocer la persona del P. Martini a través del recuerdo viviente de los que han compartido con él aspectos importantes de su existencia. El archivo tendrá su sede en el “Centro San Fedele”, de los jesuitas en Milán, una localización simbólica además de práctica, en el corazón de la ciudad en la que Martini fue arzobispo durante 22 años, y a pocos pasos de la Catedral, dónde él está enterrado. El archivo estará en todo caso disponible de modo digital en el sitio de Internet.

viernes, 27 de noviembre de 2015

27 de noviembre de 1975


Majestades.
Excelentísimos señores de las Misiones Extraordinarias.
Excelentísimo señor Presidente del Gobierno.
Excelentísimo señor Presidente de las Cortes y del Consejo del Reino.
Excelentísimos señores.
Hermanos:

Habéis querido, Majestad, que invoquemos con Vos al Espíritu Santo en el momento en que accedéis al Trono de España. Vuestro deseo corresponde a una antigua y amplia tradición: la que a lo largo de la historia busca la luz y el apoyo del Espíritu de sabiduría en la coronación de los Papas y de los Reyes, en la convocación de los Cónclaves y de los Concilios, en el comienzo de las actividades culturales de Universidades y Academias, en la deliberación de los Consejos.
Y no se trata, evidentemente, de ceder al peso de una costumbre: En Vuestro gesto hay un reconocimiento público de que nos hace falta la luz y la ayuda de Dios en esta hora. Los creyentes sabemos que, aunque Dios ha dejado el mundo a nuestra propia responsabilidad y a merced de nuestro esfuerzo y nuestro ingenio, necesitamos de Él, para acertar en nuestra tarea; sabemos que aunque es el hombre el protagonista de su historia, difícilmente podrá construirla según los planes de Dios, que no son otros que el bien de los hombres, si el Espíritu no nos ilumina y fortalece. Él es la luz, la fuerza, el guía que orienta toda la vida humana, incluida la actividad temporal y política.
Esta petición de ayuda a Dios subraya, además, la excepcional importancia de la hora que vivimos y también su extraordinaria dificultad. Tomáis las riendas del Estado en una hora de tránsito, después de muchos años en que una figura excepcional, ya histórica, asumió el poder de forma y en circunstancias extraordinarias. España, con la participación de todos y bajo Vuestro cuidado, avanza en su camino y será necesaria la colaboración de todos, la prudencia de todos, el talento y la decisión de todos para que sea el camino de la paz, del progreso, de la libertad y del respeto mutuo que todos deseamos. Sobre nuestro esfuerzo descenderá la bendición de quien es el «dador de todo bien». Él no hará imposibles nuestros errores, porque humano es errar; ni suplirá nuestra desidia o nuestra inhibición, pero sí nos ayudará a corregirlos, completará nuestra sinceridad con su luz y fortalecerá nuestro empeño.
Por eso hemos acogido con emocionada complacencia este Vuestro deseo de orar junto a Vos en esta hora. La Iglesia se siente comprometida con la Patria. Los miembros de la Iglesia de España son también miembros de la comunidad nacional y sienten muy viva su responsabilidad como tales. Saben que su tarea de trabajar como españoles y de orar como cristianos son dos tareas distintas, pero en nada contrapuestas y en mucho coincidentes. La Iglesia, que comprende, valora y aprecia la enorme carga que en este momento echáis sobre Vuestros hombros, y que agradece la generosidad con que os entregáis al servicio de la comunidad nacional, no puede, no podría en modo alguno regatearos su estima y su oración.

viernes, 3 de julio de 2015

Qué quiere decir hoy ser castos (Enzo Bianchi)


(Enzo Bianchi es un ensayista laico,
fundador del Monasterio de Bose en Italia)


“A vosotros jóvenes digo: sed castos... ¡haced el esfuerzo de vivir castamente el amor!” Estas palabras del papa Francisco a los jóvenes, pronunciadas el domingo pasado, han suscitado reacciones de todo tipo pero todas ellas reveladoras del dato que la “castidad” es una palabra a menudo incomprendida, más bien desconocida y burlada, sobre todo porque se  confunde con la abstinencia, o la continencia sexual, o con el celibato. La etimología nos sugiere que es casto (castus) el que rechaza el incesto (in-castus). El incesto ocurre cada vez que no se vive la distancia y no se respeta la alteridad, que no es sólo diferencia. No es casto quien busca la fusión, el apego, la posesión: señal de esa búsqueda es la agresividad que, en estos casos, fácilmente se enciende y se manifiesta. Estoy cada vez más convencido de que la sexualidad está en el espacio del regalo, porque pide dar y recibir, y siempre se coloca en la relación entre dos sujetos.

La sexualidad no se reduce a la genitalidad, y la capacidad de regalo y acogida es más amplia que la ejercitada en la genitalidad: compromete, en efecto, la  persona entera y sus relaciones.

Por eso la sexualidad es cosa buena y bella, pero su empleo puede ser inteligente o estúpido, amante o violento, ligada al amor o a la pulsión. La sexualidad nos empuja a la relación con el otro, pero depende de nosotros buscar, en esta relación, el encuentro o la posesión, la sinfonía o la prepotencia, el cambio o el narcisismo.

Podríamos decir que la castidad es el arte de no tratar nunca al otro como un objeto, porque en este caso se le “consume” y se le destruye. Arte difícil y fatigoso, que solicita tiempo: no se nace casto sino al contrario – digámoslo con claridad - se nace incestuoso, y el ejercicio de separación y distinción nos conduce hacia una subjetividad verdadera y autónoma. La castidad otorga a las relaciones humanas una transparencia que permite a las personas reconocerse en el respeto de su ser más íntimo.

Piensa en el encuentro sexual de los cuerpos en su desnudez y en la intimidad que deriva. Cuando los cuerpos se encuentran y se entrelazan en la desnudez, se enciende un conocimiento recíproco que no es comparable al que  pueden tener los amigos más íntimos, uno del otro. Compartir el cuerpo y la respiración crea una unión que es “conocimiento único”, es - osaría decir, citando a Juan Pablo II – “liturgia de los cuerpos”, es un conocimiento penetrativo de una profundidad única.

Cuando se toca un cuerpo, no se toca cualquier cosa sino una persona, que no es un objeto de placer, que no puede ser consumida, sino que es la posibilidad de una comunión auténtica. Sin esta comunión no es posible la castidad, sino sólo la obediencia a la pulsión, al capricho, a la posesión. Rainer Maria Rilke escribió: “No hay nada más arduo que quererse: es un trabajo, un trabajo diario... El amor es difícil y no está al alcance de todos.”


El acto sexual, realizado en los tiempos y en los modos que los amantes saben discernir como bellos, buenos y “justos”, es conocimiento, y no se tiene que tener miedo de afirmar que precisamente el sumo placer del acto sexual incendia tal conocimiento. Pero no es fácil distinguir este sumo placer del encuentro de los cuerpos, de los corazones, de las inteligencias, de la pulsión. Sí, la pulsión sola, con su prepotencia, puede crear el infierno, sin embargo élla nos habita, y, si no existiera, no seríamos naturalmente capaces de darnos y de acogernos.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Cardenal Tarancón: 20 años

Hace 20 años que murió el Cardenal Vicente E. Tarancón. Señero hombre de Iglesia en el post concilio y servidor de la convivencia en España en los tiempos de la Transición.

La homilía en la Misa de Coronación del Rey Juan Carlos I es una pieza excelente de proclamación de fe en Dios y de convivencia humana. Valores que, a casi 40 años vista, parecen estar bastante ausentes en nuestra sociedad.


CARDENAL TARANCÓN
HOMILIA EN LA CORONACION DEL REY
(Pronunciada en la Iglesia Parroquial de San Jerónimo el Real
la mañana del 27 de noviembre de 1975)

Majestades.
Excelentísimos señores de las Misiones Extraordinarias.
Excelentísimo señor Presidente del Gobierno.
Excelentísimo señor Presidente de las Cortes y del Consejo del Reino.
Excelentísimos señores.
Hermanos:

Habéis querido, Majestad, que invoquemos con Vos al Espíritu Santo en el momento en que accedéis al Trono de España. Vuestro deseo corresponde a una antigua y amplia tradición: la que a lo largo de la historia busca la luz y el apoyo del Espíritu de sabiduría en la coronación de los Papas y de los Reyes, en la convocación de los Cónclaves y de los Concilios, en el comienzo de las actividades culturales de Universidades y Academias, en la deliberación de los Consejos.
Y no se trata, evidentemente, de ceder al peso de una costumbre: En Vuestro gesto hay un reconocimiento público de que nos hace falta la luz y la ayuda de Dios en esta hora. Los creyentes sabemos que, aunque Dios ha dejado el mundo a nuestra propia responsabilidad y a merced de nuestro esfuerzo y nuestro ingenio, necesitamos de Él, para acertar en nuestra tarea; sabemos que aunque es el hombre el protagonista de su historia, difícilmente podrá construirla según los planes de Dios, que no son otros que el bien de los hombres, si el Espíritu no nos ilumina y fortalece. Él es la luz, la fuerza, el guía que orienta toda la vida humana, incluida la actividad temporal y política.
Esta petición de ayuda a Dios subraya, además, la excepcional importancia de la hora que vivimos y también su extraordinaria dificultad. Tomáis las riendas del Estado en una hora de tránsito, después de muchos años en que una figura excepcional, ya histórica, asumió el poder de forma y en circunstancias extraordinarias. España, con la participación de todos y bajo Vuestro cuidado, avanza en su camino y será necesaria la colaboración de todos, la prudencia de todos, el talento y la decisión de todos para que sea el camino de la paz, del progreso, de la libertad y del respeto mutuo que todos deseamos. Sobre nuestro esfuerzo descenderá la bendición de quien es el «dador de todo bien». Él no hará imposibles nuestros errores, porque humano es errar; ni suplirá nuestra desidia o nuestra inhibición, pero sí nos ayudará a corregirlos, completará nuestra sinceridad con su luz y fortalecerá nuestro empeño.
Por eso hemos acogido con emocionada complacencia este Vuestro deseo de orar junto a Vos en esta hora. La Iglesia se siente comprometida con la Patria. Los miembros de la Iglesia de España son también miembros de la comunidad nacional y sienten muy viva su responsabilidad como tales. Saben que su tarea de trabajar como españoles y de orar como cristianos son dos tareas distintas, pero en nada contrapuestas y en mucho coincidentes. La Iglesia, que comprende, valora y aprecia la enorme carga que en este momento echáis sobre Vuestros hombros, y que agradece la generosidad con que os entregáis al servicio de la comunidad nacional, no puede, no podría en modo alguno regatearos su estima y su oración.

jueves, 1 de mayo de 2014

CON EL TIEMPO – José Luis Borges





“Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano y encadenar un alma.
Y uno aprende que el amor no significa acostarse,
y que una compañía no significa seguridad,
y uno empieza a aprender…

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas,
y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta
y los ojos abiertos,
y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes…
y los futuros tienen su forma de caerse por la mitad.

Y uno aprende que si es demasiado
hasta el calor del sol puede quemar.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma,
en lugar de que alguien le traiga flores.