Primera
Lectura: Is 22, 19-23
Salmo
Responsorial: Salmo 137
Segunda
Lectura: Rom 11, 35-36
Evangelio: Mt
16, 13-20
El Evangelio de hoy nos pone delante una pregunta que no podemos esquivar.
Jesús pregunta a sus discípulos: «¿Quién
dice la gente que es el Hijo del hombre?». Las respuestas son variadas:
Juan Bautista, Elías, Jeremías, alguno de los profetas.
Pero Jesús no se queda ahí. Da un
paso más: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».
Ya no pregunta qué dice la gente.
Pregunta qué decimos nosotros.
Y, en el fondo, pregunta algo
todavía más personal: «¿Quién soy yo para ti?»
Esta pregunta se nos hace hoy a
cada uno. No hace un montón de años, ni cuando hicimos la primera comunión, ni
cuando aprendimos el catecismo. La pregunta se nos hace hoy.
Podemos saber muchas cosas sobre Jesús y, sin embargo, mantenerlo a cierta distancia. Podemos conocer el Evangelio, rezar mucho, venir a misa, hablar de la Iglesia… y no haber respondido verdaderamente a esta pregunta crucial.
Jesús no nos invita hoy a una discusión teórica sobre el cristianismo. Nos lleva al encuentro personal con Él: «¿Quién soy yo para ti?».


