Las tres parábolas que acabamos de escuchar parecen muy
sencillas. Hablan de un tesoro escondido, de una perla de gran valor y de una
red que recoge toda clase de peces. Pero, en realidad, todas nos hacen la misma
pregunta: ¿qué es lo que de verdad merece nuestra vida?
Porque todos buscamos un tesoro. Nadie vive sin él. Todos
entregamos nuestro tiempo, nuestras fuerzas y nuestras ilusiones a aquello que
creemos que nos hará felices.
El problema no es buscar. El problema es buscarlo donde no
está.
Vivimos rodeados de voces que nos prometen la felicidad.
Unas veces nos dicen que llegará cuando tengamos más dinero; otras, cuando
alcancemos el éxito, el reconocimiento o una imagen social perfecta. Cambian
las modas, pero el mensaje es siempre el mismo: "todavía te falta
algo". Y así podemos pasarnos la vida persiguiendo espejismos.
Jesús, en cambio, nos sorprende con una afirmación
desarmante. El Reino de Dios es como un tesoro escondido. Quien lo encuentra
descubre algo tan valioso que todo lo demás pasa a un segundo plano. No vende
cuanto tiene porque sea un héroe del sacrificio, sino porque ha encontrado algo
infinitamente mejor.
Ese fue el caso de Mateo, el evangelista. Cuando Jesús pasó
junto a su mesa de recaudador de impuestos, parecía que ya lo tenía todo:
dinero, seguridad, influencia. Sin embargo, bastó una mirada y una invitación
para que comprendiera que aquello que consideraba una fortuna era, en realidad,
demasiado poco para humano corazón. Descubrió el verdadero tesoro y toda su
vida cambió de dirección.
Algo parecido encontramos en la primera lectura. Salomón
acaba de comenzar su reinado. Es joven y tiene por delante una tarea inmensa.
Dios le ofrece pedir lo que quiera. Podría haber elegido riqueza, poder o una
larga vida. Sin embargo, pide un corazón sabio para gobernar a su pueblo.
Es una petición admirable porque ha comprendido que la mayor riqueza no consiste en poseer muchas cosas, sino en saber distinguir lo importante de lo secundario. La sabiduría es la capacidad de reconocer dónde está el verdadero tesoro.


