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viernes, 25 de abril de 2025
domingo, 18 de febrero de 2018
lunes, 29 de mayo de 2017
ADOLFO NICOLÁS: Mis conversaciones con el Papa Francisco
El superior general de la Compañía de Jesús desde 2008 hasta 2016, P. Adolfo Nicolás, al terminar la Congregación General 36, pasaba en España unas semanas antes de partir a su destino en Filipinas, donde estaba destinado al ser elegido General. Durante su estancia en Madrid, ha recogido por escrito los recuerdos que guarda de sus encuentros con el papa Francisco durante su pontificado, y que ahora publica en exclusiva la Revista Mensajero.
Un documento que por su extensión publicaremos en dos entregas. La primera que va a continuación y, las segunda, para terminar, en el próximo número de mayo.
viernes, 17 de marzo de 2017
EN EL CUARTO ANIVERSARIO DEL PAPA FRANCISCO
Gianni Valente nació y vive en Roma. Se graduó en la historia
religiosa cristiana oriental, con una tesis sobre la India Malabar y Malankara
católicos y su participación en el Concilio Vaticano II. Fue editor de la
revista internacional “30Días”, por
la que también hizo un reportaje sobre la vida de las comunidades cristianas de
China, Rusia y varios países de América Latina y el Oriente Medio. En la
actualidad es redactor en la agencia “Fides”
órgano de información de las Obras Misionales Pontificias. Colabora con la
revista italiana geopolítica “Limes”
y “Vatican Insider”, portal
multilingüe en línea del periódico “La
Stampa” dedicada a la información global sobre la actividad de la Santa
Sede y los acontecimientos de las comunidades cristianas de todo el mundo.
jueves, 8 de diciembre de 2016
lunes, 24 de octubre de 2016
Discurso del Santo Padre Francisco a los miembros de la 36ª Congregación General de la Compañía de Jesús
Es
una tradición muy establecida que con ocasión de las Congregaciones Generales
se tenga un encuentro de los delegados con el Santo Padre. La mayoría de las
veces se ha tenido el encuentro en el marco de una audiencia en el Vaticano, aunque
ya en alguna ocasión el Papa ha escogido realizar el encuentro con los jesuitas
reunidos en Congregación General en la curia de la Compañía. Así, este lunes 24 de octubre, en la Mañana,
el Papa Francisco ha arribado discretamente a la curia, recibido por el Padre
General, Arturo Sosa y el superior de la comunidad de la Curia, el P. Joaquín
Barrero.
Tras
acompañarle hasta el aula y el Papa ha participado en la oración de la mañana
con los delegados. El tema de la oración fue escogido para la ocasión: el buen
pastor. La reflexión ha hecho referencia al P.
Franz van de Lugt, pastor de los suyos en Homs, Siria, asesinado por la
locura de la guerra. Los miembros de la Congregación han querido orar por el
Papa Francisco, como él mismo lo pide con frecuencia a todas las personas con
quienes se encuentra.
El
Papa Francisco ha hablado a la Congregación General con un discurso dirigido a
la Compañía de Jesús que entusiasma y que orienta. Ha dado una buena idea de la
manera como entrevé el servicio a la Iglesia y al mundo que la Compañía de
Jesús puede ofrecer, de manera pertinente, en conexión con su propio
ministerio. Toda su intervención ha estado marcada por una apertura hacia el
futuro, por una llamada a ir más lejos, un soporte para el “caminar”, el modo
de marchar que les permite a los jesuitas ir al encuentro de los otros y
acompañarlos en su propio caminar.
Aula de la Congregación General
Curia General de la Compañía de Jesús.
24 de octubre de 2016
Queridos
hermanos y amigos en el Señor:
Al
rezar pensando qué les diría, recordé con particular emoción las palabras
finales que nos dijo el Beato Pablo VI al finalizar nuestra Congregación
General XXXII: “Così, così, fratelli e
figli. Avanti, in Nomine Domini. Camminiamo insieme, liberi, obbedienti, uniti
nell'amore di Cristo, per la maggior gloria di Dio”1.
También
San Juan Pablo II y Benedicto XVI nos han animado a “caminar de una manera digna de la vocación a la que hemos sido llamados
(Ef 4, 1)”2 y a “proseguir por
el camino de la misión con plena fidelidad a vuestro carisma originario, en el
contexto eclesial y social característico de este inicio de milenio. Como os
han dicho en varias ocasiones mis antecesores, la Iglesia os necesita, cuenta
con vosotros y sigue confiando en vosotros, de modo especial para llegar a los
lugares físicos y espirituales a los que otros no llegan o les resulta difícil
hacerlo”3. Caminar juntos -libres y obedientes-, caminar yendo a
las periferias donde otros no llegan, “bajo
la mirada de Jesús y mirando el horizonte que es la Gloria de Dios siempre
mayor, el que nos sorprende siempre”4. El jesuita está llamado
para “discurrir -como dice Ignacio- y hacer vida en cualquiera parte del mundo
donde se espera más servicio de Dios y ayuda de las ánimas" (Co 304).
Es que: “Para la Compañía, todo el mundo
le ha de ser casa”, decía Nadal5.
Ignacio
le escribía a Borja, a propósito de una crítica de los jesuitas llamados
“angélicos” (Oviedo y Onfroy), porque decían que la Compañía no estaba bien
instituida y que había que instituirla más en espíritu: el espíritu que los
guía -decía Ignacio- “ignora el estado de
las cosas de la Compañía, que están in fieri, fuera de lo necesario (y)
substancial”6. Me gusta tanto esta manera de ver de Ignacio a
las cosas en devenir, haciéndose, fuera de lo substancial. Porque saca a la
Compañía de todas las parálisis y la libra de tantas veleidades.
La
Fórmula del Instituto es lo “necesario y substancial” que debemos tener todos
los días ante los ojos, después de mirar a Dios nuestro Señor: “El modo de ser del Instituto, que es camino
hacia Él”. Lo fue para los primeros compañeros, y previeron que lo fuera “para los que nos sigan por este camino”.
Así, tanto la pobreza, como la obediencia, o el hecho de no estar obligados a
cosas como rezar en coro, no son ni exigencias ni privilegios, sino ayudas que
hacen a la movilidad de la Compañía, al estar disponibles “para correr por la vía de Cristo Nuestro Señor.” (Co 582) teniendo,
gracias al voto de obediencia al Papa, una “más
cierta dirección del Espíritu Santo” (Fórmula Instituto 3). En la Fórmula
está la intuición de Ignacio, y su sustancialidad es lo que permite que las
Constituciones hagan hincapié en tener siempre en cuenta “los lugares, tiempos y personas”, y que todas las reglas sean
ayudas -tanto cuanto- para cosas concretas.
El
caminar, para Ignacio, no es un mero ir y andar, sino que se traduce en algo
cualitativo: es aprovechamiento y progreso, es ir adelante, es hacer algo en
favor de los otros. Así lo expresan las dos Fórmulas del Instituto aprobadas
por Paulo III (1540) y Julio III (1550), cuando centran la ocupación de la
Compañía en la fe -en su defensa y propagación- y en la vida y doctrina de las
personas. Aquí Ignacio y los primeros compañeros usan la palabra
aprovechamiento (ad profectum7,
cfr. Fil 1, 12 y 25), que es la que da el criterio práctico de discernimiento
propio de nuestra espiritualidad.
El
aprovechamiento no es individualista, es común: “El fin de esta Compañía es, no solamente atender a la salvación y
perfección de las ánimas propias con la gracia divina, mas con la misma,
intensamente procurar de ayudar a la salvación y perfección de las de los
prójimos” (Ex 1,2). Y, si para algún lado se inclinaba la balanza en el
corazón de Ignacio, era hacia la ayuda de los prójimos; tanto es así, que se
enojaba si le decían que la razón de que alguno se quedara en la Compañía era “para que así salvara su ánima. Ignacio no
quería gente que, siendo buena para sí, no se hallara en ella aptitud para el
servicio del prójimo” (Aicardo I punto 10 pág. 41).
El
aprovechamiento es en todo. La fórmula de Ignacio expresa una tensión: “no
solamente… sino…”; y este esquema mental de unir tensiones -la salvación y
perfección propia, y la salvación y perfección del prójimo- desde el ámbito
superior de la Gracia, es propio de la Compañía. La armonización de ésta y de
todas las tensiones (contemplación y acción, fe y justicia, carisma e
institución, comunidad y misión…) no se da mediante formulaciones abstractas,
sino que se logra a lo largo del tiempo mediante eso que Fabro llamaba “nuestro modo de proceder”8.
Caminando y “progresando” en el seguimiento del Señor, la Compañía va
armonizando las tensiones que contienen y producen, inevitablemente, la
diversidad de gente que convoca y las misiones que recibe.
El
aprovechamiento no es elitista. En la Fórmula, Ignacio procede describiendo
medios para aprovechar más universalmente, que son propiamente sacerdotales.
Pero notemos que las obras de misericordia se dan por descontadas, ¡¡¡la
Fórmula dice “sin que eso sea óbice” para la misericordia!!! Las obras de
misericordia -el cuidado de los enfermos en las hospederías, la limosna
mendigada y repartida, la enseñanza a los pequeños, el sufrir con paciencia las
molestias… - eran el medio vital en el que Ignacio y los primeros compañeros se
movían y existían, su pan cotidiano: ¡cuidaban que todo lo demás no fuera
óbice!
viernes, 3 de julio de 2015
Qué quiere decir hoy ser castos (Enzo Bianchi)
(Enzo Bianchi es un ensayista laico,
fundador del Monasterio de Bose en Italia)
“A
vosotros jóvenes digo: sed castos... ¡haced el esfuerzo de vivir castamente el
amor!”
Estas palabras del papa Francisco a los jóvenes, pronunciadas el domingo pasado,
han suscitado reacciones de todo tipo pero todas ellas reveladoras del dato que
la “castidad” es una palabra a menudo incomprendida, más bien desconocida y
burlada, sobre todo porque se confunde con
la abstinencia, o la continencia sexual, o con el celibato. La etimología nos
sugiere que es casto (castus) el que
rechaza el incesto (in-castus). El
incesto ocurre cada vez que no se vive la distancia y no se respeta la
alteridad, que no es sólo diferencia. No es casto quien busca la fusión, el
apego, la posesión: señal de esa búsqueda es la agresividad que, en estos
casos, fácilmente se enciende y se manifiesta. Estoy cada vez más convencido de
que la sexualidad está en el espacio del regalo, porque pide dar y recibir, y
siempre se coloca en la relación entre dos sujetos.
La sexualidad no se
reduce a la genitalidad, y la capacidad de regalo y acogida es más amplia que la
ejercitada en la genitalidad: compromete, en efecto, la persona entera y sus relaciones.
Por eso la sexualidad es
cosa buena y bella, pero su empleo puede ser inteligente o estúpido, amante o
violento, ligada al amor o a la pulsión. La sexualidad nos empuja a la relación
con el otro, pero depende de nosotros buscar, en esta relación, el encuentro o
la posesión, la sinfonía o la prepotencia, el cambio o el narcisismo.
Podríamos decir que la
castidad es el arte de no tratar nunca al otro como un objeto, porque en este
caso se le “consume” y se le destruye. Arte difícil y fatigoso, que solicita
tiempo: no se nace casto sino al contrario – digámoslo con claridad - se nace
incestuoso, y el ejercicio de separación y distinción nos conduce hacia una
subjetividad verdadera y autónoma. La castidad otorga a las relaciones humanas
una transparencia que permite a las personas reconocerse en el respeto de su
ser más íntimo.
Piensa en el encuentro
sexual de los cuerpos en su desnudez y en la intimidad que deriva. Cuando los
cuerpos se encuentran y se entrelazan en la desnudez, se enciende un
conocimiento recíproco que no es comparable al que pueden tener los amigos más íntimos, uno del
otro. Compartir el cuerpo y la respiración crea una unión que es “conocimiento
único”, es - osaría decir, citando a Juan Pablo II – “liturgia de los cuerpos”,
es un conocimiento penetrativo de una profundidad única.
Cuando se toca un
cuerpo, no se toca cualquier cosa sino una persona, que no es un objeto de
placer, que no puede ser consumida, sino que es la posibilidad de una comunión
auténtica. Sin esta comunión no es posible la castidad, sino sólo la obediencia
a la pulsión, al capricho, a la posesión. Rainer Maria Rilke escribió: “No hay
nada más arduo que quererse: es un trabajo, un trabajo diario... El amor es
difícil y no está al alcance de todos.”
El acto sexual, realizado
en los tiempos y en los modos que los amantes saben discernir como bellos,
buenos y “justos”, es conocimiento, y no se tiene que tener miedo de afirmar
que precisamente el sumo placer del acto sexual incendia tal conocimiento. Pero
no es fácil distinguir este sumo placer del encuentro de los cuerpos, de los
corazones, de las inteligencias, de la pulsión. Sí, la pulsión sola, con su
prepotencia, puede crear el infierno, sin embargo élla nos habita, y, si no existiera,
no seríamos naturalmente capaces de darnos y de acogernos.
Etiquetas:
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viernes, 12 de junio de 2015
Misa del Papa Francisco (E. Morricone)
Misa del Papa Francisco
en el 200 Aniversario de la Restauración de la Compañía de Jesús.
Estreno en Roma. Iglesia del Gesù. 10 de junio de 2015

(para doble coro y orquesta)
jueves, 30 de abril de 2015
DIÁLOGO DEL PAPA FRANCISCO CON LA COMUNIDAD DE VIDA CRISTIANA (CVX)
ENCUENTRO
DEL SANTO PADRE FRANCISCO
CON
LA COMUNIDAD DE VIDA CRISTIANA (CVX)
Y
LA LIGA MISIONERA DE ESTUDIANTES DE ITALIA
Aula Pablo VI, jueves,
30 de abril de 2015
PREGUNTAS
DE ALGUNOS MIEMBROS DEL MOVIMIENTO Y RESPUESTAS IMPROVISADAS DEL SANTO PADRE
Paola:
Santo Padre. Y no es sólo un modo de decir. Soy Paola. Presto servicio en la cárcel de
Arghillà, Reggio Calabria. Allí encuentro mucho sufrimiento y todas las
contradicciones de nuestro mundo. Le pedimos una luz. Entre nosotros, en estos
entornos, es fácil hablar de esperanza, es una palabra que nos es
familiar; ¿pero cómo hacerlo con un
condenado a cadena perpetua? ¿Con un hombre que se define “sin final de
condena”? ¿Y luego quisiera también preguntarle como afinar nuestra conciencia,
de tal manera que estar junto al que sufre no sea para nosotros una simple
beneficencia, sino que logre convertir nuestro corazón, intensamente, y nos
haga capaces de luchar con ánimo por un mundo más justo? Gracias, Santo Padre, porque
nos hace sentir a cada uno de nosotros, en cualquiera condición en que nos
encontramos, como un hijo querido.
Papa
Francisco:
Paola, tengo aquí escritas
tus dos preguntas. ¡Son dos! Tú sabes
que a mí me gusta decir - es un modo de decir, pero es la verdad del Evangelio
- que tenemos que salir e ir a las
periferias. Salir también para ir a la periferia de la transcendencia divina en
la oración, pero salir siempre. La cárcel es una de las periferias más feas,
con más dolor. Ir a la cárcel significa ante todo decirse a sí mismo: “Si yo no
estoy aquí, como éste o como éste, es por pura gracia de Dios.” Pura gracia de
Dios. Si nosotros no hemos resbalado en estas equivocaciones, o en estos
delitos o crímenes, algunos fuertes, son porque el Señor nos ha cogido por la
mano. No se puede entrar en la cárcel con el espíritu de “aquí vengo yo a
hablarte de Dios, porque, ten paciencia, tú eres de una clase inferior, eres un
pecador.” ¡No, no! Yo soy más pecador que tú, y éste es el primer paso. En la
cárcel uno puede decirlo con mucho ánimo;
pero tenemos que decirlo siempre. Cuando nosotros vamos a predicar a Jesucristo
a gente que no lo conoce, o que hace una vida que no parece muy moral, pensar
que yo soy más pecador que él, porque si yo no he caído en aquella situación es
por la gracia de Dios. Ésta es una condición indispensable. Nosotros no podemos
ir a las periferias sin esta conciencia. Pablo, Pablo tuvo esta conciencia. Él
dice de sí mismo que es el más grande pecador. También dice una palabra feísima
de sí mismo: “Yo soy un aborto” (cfr 1 Cor 15,8). ¡Pero esto está en el
Biblia, es Palabra de Dios, inspirada por el Espíritu Santo! No es poner cara
de estampita como dicen de los santos. ¡Los santos se sintieron pecadores
porque entendieron esto! Y la gracia del Señor nos sustenta. Si tú, si yo, si
cada uno de vosotros no tiene esto no podrá tomar el mandato de Jesús, la
misión de Jesús: “Id hasta los confines del mundo, a todas las naciones, a las
periferias” (cfr Mt 28,20). ¿Y
quiénes son los que han sido incapaces de recibir esto? Las personas cerradas,
los doctores, aquellos doctores de la ley, aquella gente cerrada que no ha
aceptado a Jesús, que no ha aceptado su mensaje de salir. Parecían justos,
parecían gente de Iglesia, pero Jesús les dice una palabra no tanto bonita: “Hipócritas."
Así los llama Jesús. Y para hacer entender cómo son, la fotografía que Jesús hace
de ellos es: “Vosotros sois sepulcros blanqueados” (cfr Mt 23,27). Quien está cerrado, no puede recibir, es incapaz de
recibir este ánimo del Espíritu Santo, y queda cerrado y no puede ir a la periferia.
Tú le pides a Dios permanecer abierta a la voz del Espíritu, para ir a aquella
periferia. Luego, mañana, quizás, te pida ir a otra, tú no lo sabes... Pero es siempre el Señor el que nos envía. Y en
la cárcel siempre decir esto, y también con tantas personas que sufren: ¿por
qué sufre esta persona y yo no? ¿Por qué no conoce esta persona a Dios, no
tiene esperanza en la vida eterna, piensa que todo se acaba aquí, y yo no? ¿Por
qué es acusada esta persona en los tribunales, por qué es corrupta, por este
otro..., y yo no? ¡Por la gracia del Señor! Ésta es la mejor preparación para
ir a las periferias.
Luego, tú dices: “¿De qué
esperanza hablo yo, con esta gente en la cárcel?” Tantos son condenados a
muerte. No, en Italia, que no hay pena
de muerte pero sí condenados a cadena perpetua. La cadena perpetua es una
condena a muerte, porque uno sabe que de no se sale de allí. Es duro. ¿Qué le
digo a ese hombre? ¿Qué le digo a esa mujer? Tal vez… no digas nada. Tomar la
mano, acariciarlo, llorar con él, llorar con ella. Así, tener los mismos
sentimientos de Cristo Jesús. Acercarse al corazón que sufre. Muchas veces
nosotros no podemos decir nada, nada, porque una palabra sería una ofensa. Solamente
los gestos. Los gestos que hacen ver el amor. “Tú eres un condenado a cadena
perpetuo, aquí, pero yo comparto contigo este trozo de vida de cadena perpetua.”
Compartir con el amor, nada más. Esto es sembrar el amor.
Y luego pones el dedo en
la llaga: “¿Cómo afinar nuestra
conciencia, para que estar junto a quién
sufre no sea para nosotros simple beneficencia sino que convierta nuestro
corazón y nos haga capaces de luchar con ánimo por un mundo más justo?” La beneficencia
es un peldaño: ¿Tienes hambre? Sí. Te
doy que comer, hoy. La beneficencia es el primer paso hacia la promoción. Y esto
no es fácil. ¿Cómo promover a los niños hambrientos? Cómo promover... Hablamos de niños, ahora: ¿cómo promover a
los niños sin educación? ¿Cómo promover a los niños que no saben reír y que si
tú los acaricias te dan una bofetada, porque en su casa ven que el papá da
bofetadas a la mamá? ¿Cómo promover? ¿Cómo promover a la gente que ha perdido
el trabajo, como acompañar y promover, hacer camino con ellos? Con quien tiene
necesidad de trabajo, porque sin trabajo una persona se siente sin dignidad.
Sí, está bien, tú les llevas de comer. Pero la dignidad es que él, ella, lleve
qué comer a casa: ¡eso da dignidad! Es la promoción - el presidente ha hablado
de ello [se refiere al presidente de la CVX que ha hablado anteriormente]: muchas
cosas que vosotros hacéis. Una cosa que hace la diferencia entre la beneficencia
habitual - no digo la beneficencia para
salir de las dificultades más graves -, entre la beneficencia habitual y la
promoción, es que la beneficencia habitual tranquiliza el alma: hoy “yo he dado
de comer, ahora me voy tranquilo a dormir.” La promoción te inquieta el alma: “Tengo
que hacer más. Y mañana esto, y pasado
mañana aquello, y qué hago…”. Esa sana inquietud del Espíritu Santo.
domingo, 28 de septiembre de 2014
Papa Francisco a los jesuitas en los 200 años de la Restauración de la Compañía de Jesús
El
27 de septiembre de 2014, el Papa presidió las Vísperas de Acción de Gracias
por la Restauración de la Compañía de Jesús, hace 200 años. Estas son las palabras
dirigidas a los jesuitas en el transcurso de la celebración:
La Compañía distinguida con el
nombre de Jesús ha vivido tiempos difíciles, de persecución. Durante el generalato
del p. Lorenzo Ricci "los enemigos de la Iglesia llegaron a obtener la
supresión de la Compañía" (Juan Pablo II, Mensaje al p. Kolvenbach, 31 de
julio de 1990) por parte de mi predecesor Clemente XIV. Hoy, recordando su
reconstitución, estamos llamados a recuperar nuestra memoria, recordando los
beneficios recibidos y los dones particulares (cf Ejercicios Espirituales,
234). Hoy quiero hacerlo aquí con ustedes.
En tiempos de tribulaciones y
turbación se levanta siempre una polvareda de dudas y de sufrimientos, y no es
fácil seguir adelante, proseguir el camino. Sobre todo en los tiempos difíciles
y de crisis llegan tantas tentaciones: detenerse a discutir las ideas, a
dejarse llevar por la desolación, concentrarse en el hecho de ser perseguidos y
no ver nada más.
Leyendo las cartas del p. Ricci
me impactó una cosa: su capacidad para no dejarse sujetar por estas tentaciones
y de proponer a los jesuitas, en el tiempo de la tribulación, una visión de las
cosas que los arraigaba aún más a la espiritualidad de la Compañía.
El p. General Ricci, que
escribía a los jesuitas de entonces, viendo las nubes que se espesaban en el
horizonte, los fortalecía en su pertenencia al cuerpo de la Compañía y a su
misión. He aquí: en un tiempo de confusión y turbación hizo discernimiento. No
perdió el tiempo para discutir ideas y quejarse, sino que se hizo cargo de la
vocación de la Compañía.
Y esta actitud ha llevado a los
jesuitas a experimentar la muerte y resurrección del Señor. Antes de la pérdida
de todo, incluso de su identidad pública, no opusieron resistencia a la
voluntad de Dios, no opusieron resistencia al conflicto, tratando de salvarse a
sí mismos. La Compañía -y esto es hermoso- vivió el conflicto hasta el final,
sin reducirlo: vivió la humillación con Cristo humillado, obedeció. Nunca se
salva uno del conflicto con la astucia y con estratagemas para resistir. En la
confusión y ante la humillación, la Compañía prefirió vivir el discernimiento
de la voluntad de Dios, sin buscar una salida al conflicto de modo aparentemente
tranquilo.
miércoles, 9 de julio de 2014
domingo, 22 de septiembre de 2013
Entrevista al Papa Francisco: Busquemos ser una Iglesia que encuentre caminos nuevos
Dieciséis revistas de cultura de la Compañía de Jesús publican una larga entrevista al Papa Francisco, realizada por el jesuita italiano Antonio Spadaro S.J., director de La Civiltà Cattolica. El texto recoge un diálogo de más de seis horas que se desarrolló a lo largo de tres sesiones los días 19, 23 y 29 de agosto. En España, la entrevista la publica la revista centenaria Razón y Fe, hoy en su web y en el número de octubre de su edición impresa.
Es una entrevista en la que el Papa Francisco ofrece su visión sobre temas como el gobierno de la Iglesia, el ecumenismo, cuestiones morales o la experiencia cristiana, además de reflexionar sobre su condición de jesuita.
Entre las dieciséis revistas de la Compañía de Jesús que publican hoy la entrevista en todo el mundo están La Civiltà Cattolica (Italia), America Magazine (EE.UU.), Mensaje (Chile), Études (Francia), Thinking Faith (Gran Bretaña) o Stimmen der Zeit (Alemania). A todas ellas, el Papa les anima en esta entrevista a seguir sirviendo a la Iglesia y a la sociedad desde “el diálogo, el discernimiento y la frontera".
Es una entrevista en la que el Papa Francisco ofrece su visión sobre temas como el gobierno de la Iglesia, el ecumenismo, cuestiones morales o la experiencia cristiana, además de reflexionar sobre su condición de jesuita.
Entre las dieciséis revistas de la Compañía de Jesús que publican hoy la entrevista en todo el mundo están La Civiltà Cattolica (Italia), America Magazine (EE.UU.), Mensaje (Chile), Études (Francia), Thinking Faith (Gran Bretaña) o Stimmen der Zeit (Alemania). A todas ellas, el Papa les anima en esta entrevista a seguir sirviendo a la Iglesia y a la sociedad desde “el diálogo, el discernimiento y la frontera".
martes, 21 de mayo de 2013
Vigilia de Pentecostés 2013 - El Papa Francisco con los movimientos de Iglesia
“La verdad
cristiana es atractiva y persuasoria porque responde a la necesidad profunda de
la existencia humana, anunciando de manera convincente que Cristo es el único
Salvador de todo hombre y de todos los hombres". Santo Padre, estas
palabras suyas nos han impactado intensamente: ellas expresan de manera directa
y radical la experiencia que cada uno de nosotros desea vivir sobre todo en el
año de la fe y en esta romería que esta noche nos ha traído aquí. Estamos
delante de usted para renovar nuestra fe, para confirmarla, para reforzarla.
Sabemos que la fe no puede ser de una vez para siempre. Como dijo Benedicto XVI
en la “Porta Fidei”: "la fe no es un presupuesto obvio". Esta
afirmación no concierne solamente al mundo, a los otros, a la tradición de la
que venimos: esta afirmación concierne ante todo a cada uno de nosotros.
Demasiadas veces nos damos cuenta de cómo la fe es un brote de novedad, un
principio de cambio pero que luego se convierte en una seria dificultad para
comprometer toda la vida: no se convierte en el origen de todo nuestro conocer
y actuar.
¿Santidad, como ha podido alcanzar en su
vida la certeza de la fe?
¿Y qué camino nos indica para que
cada uno de nosotros pueda vencer la fragilidad de la fe?
¡Buenas tardes a todos!
Estoy contento de encontraros y que todos nosotros
nos encontramos juntos en esta plaza para orar y para esperar el regalo del
Espíritu. ¡Yo ya conocía vuestras preguntas y he pensado en ellas, por lo tanto
esto no está sin conocimiento! ¡Primero, la verdad! Las tengo aquí,
escritas.
La primera - "cómo ha podido alcanzar en su
vida la certeza sobre la fe; ¡y qué camino nos indica para que cada uno de
nosotros pueda vencer la fragilidad de la fe?" - es una pregunta
histórica, porque concierne a mi historia, a la historia de mi vida!
Yo he tenido la gracia de crecer en una familia en la
que la fe se vivió de modo sencillo y concreto; pero ha sido sobre todo mi
abuela, la mamá de mi padre, la que marcó mi camino de fe. Fue una mujer que
nos explicó, nos habló de Jesús, nos enseñó el Catecismo. Siempre recuerdo que
el Viernes Santo nos llevaba por la tarde a la procesión de las velas, y al
final de esta procesión venía el "Cristo yacente", y la abuela nos hacía
- a nosotros niños - arrodillarnos y nos decía: "¡Mirad, ha muerto, pero
mañana resucita". He recibido el primer anuncio cristiano justo de esta
mujer, de mi abuela! ¡Y esto es precioso! ¡El primer anuncio en casa, con la
familia! Y esto me hace pensar en el amor de muchas madres y muchas abuelas en
la transmisión de la fe. Sois vosotras las que transmitís la fe. Esto también
ocurrió en los primeros tiempos, porque san Pablo le dijo a Timoteo: "¡Yo
recuerdo la fe de tu madre y de tu abuela", (cfr 2Tm 1,5). Todas las madres
que están hoy aquí, todas las abuelas, pensad en ello! Transmitir la fe. Porque
Dios nos pone al lado de personas que nos ayudan en nuestro camino de fe.
¡Nosotros no encontramos la fe en el concepto abstracto; no! Hay siempre una
persona que predica, que nos dice quién es Jesús, que nos transmite la fe, que nos
da el primer anuncio. Y así ha sido la primera experiencia de fe que he
tenido.
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lunes, 6 de mayo de 2013
La Compañía de Jesús - Dossier 2013
I1. LA
COMPAÑIA DE JESÚS HOY:
1.1. ¿Qué es la Compañía de
Jesús?
1.2. ¿Dónde se encuentran los
jesuitas?
1.3. ¿Qué hacen los jesuitas,
para qué y cómo?
1.4. Estructura de gobierno.
1.5. Curiosidades.
1.6. Más información.
2. LA
COMPAÑÍA DE JESÚS EN ESPAÑA:
2.1. Apostolado Social.
2.2. Pastoral.
2.3. Educación.
2.4. Educación-Universidad.
2.5. Diálogo Fe-Cultura.
2.6. Espiritualidad.
1. LA COMPAÑÍA DE JESÚS HOY
1.1. ¿Qué es la Compañía de Jesús?
La Compañía de Jesús es una Orden
Religiosa de la Iglesia Católica. Fundada por San Ignacio de Loyola en 1540,
está hoy extendida por 110 países en los que más de 17.000 jesuitas trabajan
por la evangelización del mundo, en defensa de la fe y la promoción de la
justicia, en permanente diálogo cultural e interreligioso. De ellos hay cerca
de 1.300 en España. San Ignacio de Loyola legó a la Iglesia una herramienta
fundamental, los Ejercicios Espirituales, que son la fuente de la
espiritualidad ignaciana que guía a los jesuitas en su búsqueda de trabajar al
servicio de la misión de Cristo en el mundo de hoy.
A lo largo de su vida, la Compañía de
Jesús ha sufrido muchos avatares, entre otros, fue suprimida por el Papa
Clemente XIV en 1773 y más tarde restituida por el Papa Pío VII en 1814.
El próximo año, 2014, celebraremos el 200 aniversario de esta Restauración con
distintos actos.
El actual superior General de los
jesuitas (desde 2008) es el Padre Adolfo
Nicolás Pachón, español.
A 1 de enero de 2013 el número de jesuitas en el
mundo era de 17.287 jesuitas. Entre ellos, 12.298 son sacerdotes, 1.400
hermanos, 2.878 jesuitas en formación y 711 novicios (el mayor porcentaje
procede de Asia).
En España existen 1.239 jesuitas, de ellos 949 son
sacerdotes, 50 hermanos y 240 jesuitas en formación. Geográficamente se distribuyen
en cinco provincias: Aragón (Aragón, Comunidad Valenciana, Islas Baleares);
Bética (Andalucía e Islas Canarias); Castilla (Asturias, Cantabria, Castilla y
León, Galicia, La Rioja, Madrid, Extremadura y Murcia), Loyola (País Vasco y
Navarra); y Tarraconense (Cataluña). Estas cinco provincias jesuitas están en
proceso de integración. En 2014 todas ellas formarán una única provincia
denominada Provincia de España.
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Papa Francisco,
sociedad
lunes, 29 de abril de 2013
El modo de proceder del Papa Francisco
Su modo de proceder
¿Cómo
podría
influenciar
la espiritualidad jesuítica el
pontificado del papa
Francisco?
por James Martin S.J. (Artículo publicado en la revista América el 29 de abril de 2013)
Las semanas siguientes a la elección del papa Francisco, el primer
jesuita elegido para ese cargo,
vieron a más gente formulando
preguntas sobre los jesuitas que cualquier otro momento en los últimos 25 años. La mayoría de los lectores de America saben ya lo que es un jesuita, pero hay
otra
cuestión que merece reflexión: ¿Cómo podría la
espiritualidad ignaciana influenciar a nuestro nuevo
papa y cómo le
ha influenciado ya?
La espiritualidad ignaciana se basa en la vida y las enseñanzas de San Ignacio de Loyola, el soldado convertido en místico que fundó la
Compañía
de Jesús en 1540.
Mucho de esa espiritualidad fluye de su texto clásico, los Ejercicios espirituales, una especie de manual para un retiro de cuatro semanas que invita a la persona a entrar con la imaginación en las contemplaciones de la vida de Cristo. Los Ejercicios son más que
una mera lectura
del Nuevo Testamento. Se invita
a los ejercitantes a imaginarse a
sí mismos con toda la viveza posible en
las
escenas del Evangelio. Como escribió Joseph Tetlow, S.J., “el ejercitante
no se queda observando a distancia, sino que entra fervientemente en el templo o se sumerge hasta tocar fondo en las aguas del Jordán”. Por
medio de esos intensos encuentros con las narraciones evangélicas, la
persona que ora entra en
una relación
personal profunda con Jesús.
Todos los jesuitas
“hacen” los
Ejercicios, por lo menos, dos veces en
la
vida: primero en
el
noviciado, y, años más tarde, como final del período de formación durante
un tiempo conocido como “tercera probación”. Por consiguiente, sabemos que el papa Francisco
los ha hecho también. Más aún, al final de
la década
de 1960, Jorge Mario Bergoglio, S.J., fue maestro de novicios en la Provincia Argentina, lo que significa que también dirigió a
los novicios en sus Ejercicios Espirituales. Tiene, por tanto, una profunda
familiaridad con la espiritualidad
ignaciana.
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