Traducir

Buscar este blog

sábado, 6 de octubre de 2012

LA ESTRATEGIA DE METER RUIDO NACIONALISTA



La estrategia de meter ruido nacionalista en una esperada nota episcopal sobre la crisis que estamos padeciendo, en España y otros países europeos, no puede prevalecer ante una nota rica en matices, aunque tardía, de la Conferencia Episcopal. Este "post" quiere ser una pequeña contribución para que esta nota no pase desapercibida entre el ruido mediático de la otra crisis catalana. Más vale tarde que nunca, siempre que  la tardanza sea con amplificadores y no con sordina:


Ante la crisis, solidaridad

Declaración de la 125ª Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española

1.
Desde que la crisis económica comenzó a sentirse, hace ya más de seis años, los obispos, junto con toda la comunidad eclesial, han acompañado con honda preocupación y múltiples iniciativas a los que más sufren sus consecuencias: las familias - en especial, las numerosas - los jóvenes, los pequeños y medianos empresarios, los agricultores y ganaderos, las gentes del mar, los trabajadores y los inmigrantes, entre otros. No son pocas las cartas pastorales de los obispos, los programas especiales de Cáritas y de otras instituciones de la Iglesia, así como diversos gestos concretos que en todas las diócesis han intentado salir al paso de la difícil situación que tantos sufren. Reunidos en regiones o provincias eclesiásticas, los obispos han dado resonancia a su preocupación y a su llamada a la solidaridad cristiana.

viernes, 7 de septiembre de 2012

EL SUEÑO DEL CARDENAL MARTINI


Me  viene a la mente aquel sueño de una  Iglesia capaz de ser fermento de la sociedad y que expresé el 10 de febrero de 1981, a un año de mi entrada en la Diócesis, y que continúa inspirándome: 
  
- una Iglesia plenamente sumisa a la Palabra de Dios, nutrida y liberada por esta Palabra 
- una Iglesia que pone la eucaristía en el centro de su vida, que contempla a su Señor, que cumple todo lo que hace "en memoria de Él” y teniendo por modelo Su capacidad de darse; 
- una Iglesia que no teme utilizar estructuras y medios humanos, pero que sirve de ellos y no se vuelve sierva de ellos; 
- una Iglesia que desea hablar al mundo de hoy, a la cultura, a las diversas civilizaciones, con la palabra sencilla del Evangelio; 
- una Iglesia que habla más con los hechos que con las palabras; que no dice sino palabras que parten de los hechos y se apoyan a los hechos; 
- una Iglesia atenta a los signos de la presencia del Espíritu en nuestro tiempo, en cualquier sitio que se manifiesten; 
- una Iglesia consciente del difícil y arduo camino de mucha gente hoy, de los sufrimientos casi insoportables de gran parte de la humanidad, sinceramente partícipe de las penas de todos y deseosa de consolar; 
- una Iglesia que lleva la palabra liberadora y alentadora del evangelio a los que son cargados por pesados fardos; 
- una Iglesia capaz de descubrir a los nuevos pobres y no tan preocupada de equivocarse en el esfuerzo de ayudarlos de modo creativo; 
- una Iglesia que no privilegia a ninguna categoría, ni antigua ni nueva, que acoge igualmente a jóvenes y ancianos, que educa y forma todos los sus hijos en la fe y en la caridad y desea dar valor a todos los servicios y ministerios en la unidad de la comunión; 
- una Iglesia humilde de corazón, unida y compacta en su disciplina, en la que sólo Dios tiene el primado; 
- una Iglesia que practica un paciente discernimiento, valorando con objetividad y realismo su relación con el mundo, con la sociedad de hoy; que empuja a la participación activa y a la presencia responsable, con respeto y deferencia por las instituciones, pero que recuerda bien la palabra de Pedro: "Es mejor obedecer a Dios que a los hombres", (Hech. 4,19). 
  
(Carlo Maria Martini, del Discurso en la fiesta de S. Ambrosio, Milán, el 6 de diciembre de 1996)

martes, 4 de septiembre de 2012

LA ÚLTIMA ENTREVISTA A CARLO MARIA MARTINI


"LA IGLESIA HA QUEDADO 200 AÑOS ATRÁS."  "¿POR QUÉ NO SE SACUDE, POR QUÉ TENEMOS MIEDO?" 
 
El Padre Georg Sporschill, compañero jesuita que lo entrevistó en “Conversaciones nocturnas en Jerusalén”, y Federica Radice Fossati entrevistaron a Martini el 8 de agosto: "Una especie de testamento espiritual. El cardenal Martini leyó y aprobó el texto."