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jueves, 11 de abril de 2013

Anuario S.J. - 2010 CROACIA: SANTUARIO NACIONAL MARIJA BISTRICA


        
Es el tercer domingo del mes de mayo por la mañana temprano. Nos levantamos, vamos deprisa al coche y salimos para el Santuario Mariano distante casi 35 km de Zagreb. La calle serpea entre las casitas y luego entre las pequeñas colinas, sotillos, arroyos en el frescor de la primavera. Pasamos junto a los peregrinos que hacen todo el camino a pie. Chicos y chicas, jóvenes y menos jóvenes. Jesuitas y sus amigos, colaboradores, feligreses, jóvenes del CVX y otros simpatizante. Llegamos hacia las 7 a la casa parroquial dónde el párroco nos espera con el desayuno y luego nos distribuye por los confesionarios. Los romeros que llegan por varios medios nos esperan en largas filas que van aumentando poco a poco con los que llegan a pie. Lo primero que hacen todos es dar gracias ante la imagen negra de Nuestra Señora de Marija Bistrica, en el Santuario, antes de darse al resto de las devociones. Los Novicios, llegados el día antes, están a disposición de los peregrinos con las bebidas. Hacia las 11 se forma una procesión que se junta con las otras en el exterior. La Eucaristía, siempre manantial y cima de la vida cristiana, está en el centro de la romería. Todos los sacerdotes concelebran, toda la gente junto a los romeros de las otras parroquias, participa en la celebración con cantos y oraciones. Chicos y chicas hacen la danza del ofertorio. Cristo se da a sí mismo como alimento del pueblo peregrinante. Nuestra Señora de la Estrada nos acompaña subiendo al monte Calvario en la devoción del Via Crucis. El monte Calvario junto con el santuario al aire libre en la llanura, hacen un conjunto no sólo en la realidad que se toca, sino también en la vida del pueblo, alrededor de Jesús junto con María. En este mismo sitio hace doce años el Papa Juan Pablo II beatificó al mártir Alojzije Stepinac, cardenal arzobispo de de Zagreb.




El santuario de la Virgen de Bistrica en la localidad de Marija Bistrica es el santuario mariano más importante y centro de peregrinaciones en Croacia. Por ello ocupa un sitio central en la vida religiosa del pueblo croata y ha sido proclamado oficialmente Santuario nacional croata. 



A Marija Bistrica afluyen anualmente cientos de miles de peregrinos para inclinarse ante la milagrosa imagen negra de la Virgen, viviendo la alegría del encuentro con Dios, probando el consuelo y la paz del alma, volviendo a sus casas llenos de nueva energía para vivir una vida cristiana en la sociedad. 


El santuario de Nuestra Señora de Bistrica se encuentra en la Croacia noroccidental, en la agradable región del Zagorje que es todo colinas, vallecillos y claros, entre las montañas Zagrebačka gora (llamadas también Medvednica), Kalnik, Ivanšćica, Strahinjščića e Macelj. Administrativamente pertenece al Condado de Krapina y a Zagorje, y está situada en una cuenca dominada por las laderas noroccidentales del Zagrebačka gora. 

Marija Bistrica surgió alrededor del santuario, en las laderas meridionales de la colina Vinski Vrh, a 191 m. sobre el nivel del mar, a la orilla derecha del arroyo Bistrica del cual el pueblo ha tomado la segunda parte de su nombre, mientras que la primera parte viene del nombre de la Virgen, Maria. El Bistrica, aquí, recibe las aguas del arroyo Ribnjak. 

Bistrica como lugar habitado, es mencionado por primera vez en 1209 como posesión feudal del conde Vratislav. El Señorío de Bistrica, en origen muy extenso, empezó a ser subdividido en el siglo XVI en muchas posesiones feudales más pequeñas que, por donaciones reales, fueron asignadas a varios feudatarios por méritos adquiridos. Una pequeña posesión feudal en el territorio de Marija Bistrica pertenecía al Cabildo de la catedral de Zagreb. Cuando el gobernador de Croacia Josip Jelačić abolió la servidumbre de la gleba en el 1848, Marija Bistrica llega a ser capital del municipio y del distrito además de sede de tribunal en el ámbito del feudo de Zelina. En el siglo XX Marija Bistrica fue agregada políticamente al distrito de Stubica. Con la independencia de Croacia, en 1990, se convirtió en capital del homónimo ayuntamiento. 

En la primera lista de las parroquias de la Diócesis de Zagreb que ha llegado hasta nosotros, referida a 1334, Bistrica figura como sede parroquial con un cura y una iglesia consagrada a los apóstoles Pedro y Pablo. Hoy, en la jurisdicción eclesiástica, continúa perteneciendo a la archidiócesis de Zagreb. 

El santuario mariano de Bistrica tiene una larga historia de muchos siglos. La milagrosa estatua negra de madera de la Beata Virgen se remonta al siglo XV y es obra de un desconocido artista naif, es decir uno del pueblo, que la talló en una época en que la gente pobre fue afligida por grandes desgracias y angustias. La tradición oral dice que aquella imagen negra de la Virgen se veneraba en un primer momento en el interior de una capilla de madera -el primer santuario de Bistrica desde 1499 a 1545 en Vinski Vrh- pero a causa del peligro otomano el párroco de la época hizo transportar la estatua milagrosa de María al poblado de Bistrica y en secreto la enterró bajo los bancos del coro de la iglesia parroquial. Como no había dicho a nadie este secreto, los devotos de María buscaron durante mucho tiempo su imagen milagrosa. La incertidumbre se disipó gracias a una luz prodigiosa que se vio resplandecer en la iglesia parroquial de Bistrica, una luz procedente de debajo del coro después del rezo vespertino del Avemaría. Al día siguiente se excavó en aquel sitio y vino a la luz la imagen intacta de María Virgen, expuesta a continuación sobre el altar para su veneración. El hecho ocurrió en el 1588. Frente a una nueva amenaza turca, en el año 1650, la estatua de la Virgen de Bistrica fue de nuevo ocultada en una ventana nicho detrás del altar mayor de la iglesia parroquial y cubierta con un muro que dejaba entrever, sin embargo, el rostro de María a través de una abertura.

En aquel tiempo las romerías populares eran escasas. Pero el segundo domingo de septiembre de un año indeterminado entre 1676 y 1679, en época del párroco Petar Brezarić, se apareció la Virgen dos veces en el mismo día. Por la mañana, en la iglesia parroquial apareció durante la prédica dedicada a San Francisco Javier; en el púlpito se presentó una mujer de porte noble, vestida de azul, con una candela encendida en la mano; le pidió al cura que rezase junto con los fieles reunidos para que ella pudiera recobrar la vista perdida. Aquel mismo día, por la tarde, mientras el cura volvía con una capilla en un carrito hacia la casa parroquial en Malenić, en la localidad de Podgrađe, de nuevo se le apareció aquella misma “señora”. Sin embargo, cuando el sacerdote intentó acercarse a ella, ésta desapareció. De estas apariciones se habló durante mucho tiempo, incluso después de la muerte de Brezarić, pero no se le dio demasiada importancia al asunto. No obstante se comprendió que la Virgen María había lanzado una advertencia, una llamada, una exhortación a mirar detrás del altar dónde había sido ocultada tras el muro la estatua de la Virgen negra. 

Gracias a un gran devoto de Nuestra Señora, el monje de los Paulinos, General de su orden y a la sazón obispo de Zagreb, el anciano P. Martin Borković (1667-1687), la milagrosa imagen negra de la Beata Virgen María fue hallada de nuevo el 15 de julio de 1684, cuando se verificó el primer milagro: en la iglesia, durante la misa, una niña paralítica llamada Catalina, hija de Magdalena Paulec, volvió a caminar. Después del hallazgo, la imagen fue puesta sobre un altar lateral y de nuevo ofrecida a la veneración de los fieles. La noticia del nuevo hallazgo y los rumores de las curaciones milagrosas se difundieron rápidamente por toda la diócesis de Zagreb y sucesivamente por Estiria y Hungría, de modo que comenzaron a acudir ríos de peregrinos de todas partes al santuario de Bistrica, hasta el día de hoy. 

Reunido en Zagreb el 20 de octubre de 1710, el Parlamento croata determinó que en la iglesia parroquial de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo de Bistrica fuera erigido un nuevo altar mayor en honor de la Beata Virgen María, como exvoto por la protección de la población contra la epidemia de peste. De este modo el Parlamento croata elevó el santuario de Bistrica al rango de santuario nacional. Sucesivamente hizo construir carreteras para facilitar las romerías y el acceso al santuario desde las distintas partes del país. Además la iglesia parroquial fue ampliada y el título de la iglesia cambiado, convirtiéndose en iglesia parroquial de Nuestra Señora de las Nieves, cuya fiesta se celebra el 5 de agosto, o bien de la Virgen de Bistrica. Al mismo tiempo, el nombre del arrabal de Bistrica le fue modificado por Marija Bistrica, también como decisión del Parlamento croata. 

Durante el año son particulares las peregrinaciones de las distintas parroquias de las diócesis croatas. Además también hay las romerías de las parejas de novios, de la gente del deporte, de los militares, etc. 

La unión entre nosotros y la gente que nos acompaña en la peregrinación al Santuario de Marija Bistrica es cada vez más visible y nuestro trabajo en la viña del Señor más fructuoso. Todos juntos volvemos a la cotidianidad con la alegría y el entusiasmo más grande sabiendo que tenemos a Dios por compañero y a su Madre como seguro sostén. 

P. Vatroslav Halambek
Traducción: P. Juan Ignacio García Velasco