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miércoles, 10 de abril de 2013

Anuario S.J. 2012 - ESLOVAQUIA PROYECTO JÓVENES




En los últimos diez años se ha desarrollado
una actividad con jóvenes en Eslovaquia,
que concita adhesiones cada vez más numerosas.
A partir de una peregrinación anual,
se desarrollan luego una serie de iniciativas,
a lo largo de todo el año.


Sucede a menudo que los padres, en la educación de sus hijos, tienen que cambiar las ideas pedagógicas que hasta a entonces daban por ciertas y en las que confiaban. Da la impresión de que ciertos acontecimientos en la vida de los jóvenes ya no funcionan, y que algo tiene que cambiar en la gestión de la vida familiar. Cambiando el modo de acercarse a los hijos, los padres se dan cuenta de que pueden alcanzar más fácilmente los objetivos propuestos en el campo educativo.

Los cambios culturales, económicos y sociales acaecidos durante los últimos años en los países ex-comunistas de la Europa Central han transformado la mentalidad de muchas personas, también en la sociedad eslovaca. La generación joven, que se ha asomado a la vida después de 1989, ha nacido con otra mentalidad, tiene un nuevo estilo de vida y afronta otros desafíos. Últimamente los jesuitas han sido espectadores de estos cambios en la mentalidad cultural y religiosa de la población, cambios a menudo dolorosos no solamente para la gente común, sino también para los mismos religiosos.


Durante algún tiempo esas transformaciones culturales y sociales dejaron en el pueblo una fuerte atención hacia todo lo que anteriormente faltaba en la sociedad. Incluso la atención por lo religioso. En el año jubilar 2000, en el transcurso de las actividades para jóvenes llamadas Horizon 2000, experimentamos, con las peregrinaciones a Italia, el espíritu de pobreza. Y para todos nosotros ésta fue una novedad que nos ha ayudado a entender el Evangelio en profundidad.

Participando en las peregrinaciones quedamos fascinados por la riqueza de la comunicación entre nuestros participantes y la gente del lugar. Nos asombrábamos cada día de todo lo que podíamos preguntar y recibir de ellos. La gente de los pueblecitos, la del mercado, la de los restaurantes, la de la calle, atendía sin dificultad a nuestras solicitudes de comida o de un sitio para dormir. Con la alegría de compartir tuvimos entre las manos lo que se nos regalaba: un poco de pan, verdura, agua o una buena palabra. Rezamos juntos en sus iglesias y les prometimos un recuerdo por sus familias ante el Señor, en Roma, adonde íbamos para participar en la Jornada Mundial de la Juventud.

Reflexionando sobre estas peregrinaciones y sobre nuestras visitas a lugares llenos de espiritualidad (santuarios, ermitas, etc.), realizadas con sencillez, sin necesidad de gran organización, pero a la vez ricas para los jóvenes por su mensaje, nos preguntamos si no se podría realizar también algo por el estilo en nuestro país, con nuestras fuerzas y con nuestros pobres medios. En concreto, las peregrinaciones, hechas con pobreza y sencillez, se han demostrado como la elección más adecuada a nuestra situación de Eslovaquia. Es un gusto que estas actividades hayan sido bien acogidas por todo tipo de jóvenes. Los jesuitas ancianos conocían bien la peregrinación en pobreza, ya que eran una regla de la antigua tradición ignaciana, y están llenos de los recuerdos de los momentos de aventura que constituían una de las pruebas espirituales del noviciado. Los jesuitas más jóvenes quisieron retomar esta tradición, poniéndola al día conforme a los tiempos e implicando a la juventud.

Pedir de limosna cada día la comida y un sitio para dormir, estar junto a otros jóvenes, rezar juntos, meditar juntos recordando la vida espiritual de Ignacio y otros santos, encomendarse al Providencia: todo ello es manantial de una alegría que no se puede ni comprar, ni imitar. Para el peregrino, cada día es nuevo y auténtico. Como Paulo Coelho escribe en su libro El camino de Santiago: empiezas a dar un sentido más grande a las cosas que te rodean, porque de ellas depende tu supervivencia. Estaba bien claro que todo ello constituía un modo de realizar una verdadera renovación espiritual. Fue lo que experimentamos con éxito por vez primera en Eslovaquia en 2001.

Al año siguiente, junto a nuestro promotor de vocaciones, preparamos una peregrinación más exigente para jóvenes. Una veintena de participantes, acompañada por dos Padres, fueron a Hungría para iniciar un largo recorrido en un país de lengua desconocida. Después de una semana de marcha a pie los jóvenes llegaron a un santuario mariano en territorio eslovaco. En Hungría tuvieron que inventar un modo nuevo de limosnear la comida y el alojamiento en un país del que no conocían la lengua ni las costumbres. Así tuvieron que escribir en cartulinas sus peticiones, en lengua húngara, haciéndoselas leer a los que se encontraban. Hubo algunas situaciones cómicas, pero siempre recibieron lo que pedían. Lo más bonito fue que los jóvenes pudieron establecer una comunicación con los demás y transmitir su alegría.

Las peregrinaciones son una prueba. Pero la búsqueda de la fe cristiana, vivida con un estilo pobre, sustentada por la Palabra de Dios, conversando con los compañeros de la misma edad y con la gente que se encontraban, responde muy bien a la naturaleza del ánimo juvenil. Este tipo de renovación espiritual también ha sido atractiva para los jesuitas jóvenes en formación que, en los años sucesivos, se mezclaron con los jóvenes como peregrinos.

En 2004, habiendo crecido el número de los participantes, tuvimos que dividir los peregrinos en dos grupos con recorridos diferentes. Un grupo partió de Hungría y el otro de Polonia meridional, para luego reunirse cerca del santuario mariano de Levoča, en Eslovaquia. Era el tiempo en que millares de peregrinos procedentes de todo el país frecuentaba Levoča y, tradicionalmente, la simpatía y la acogida de la gente era muy fuerte en los pueblecitos de la región. La experiencia de los años siguientes nos mostró que, para funcionar bien, un grupo de peregrinos no debía superar las 15 personas, tenía que ser acompañado por un jesuita responsable del aspecto espiritual, por un coordinador que se encargue de los aspectos logísticos y por una persona, a ser posible mujer, que atienda la vida social y asista a los jóvenes peregrinos.

En el espacio de cinco años, el grupo de jóvenes que se dirigió a nosotros en búsqueda de una renovación espiritual, creció exponencialmente.

Los dos Padres que desde 2005 se ocupan de estas iniciativas juveniles intuyeron que era bueno trabajar con los jóvenes de manera más sistemática. Y así empezaron a reunirlos cada semana en nuestras casas, dando comienzo a las Comunidades de Vida Cristiana. Hoy los grupos son once. El interés de los jóvenes por un camino espiritual ignaciano en las Comunidades de Vida Cristiana ha ido creciendo con la experiencia anual de la peregrinación y la de los Ejercicios Espirituales, en la que también toman parte otros Padres, religiosas, laicos y laicas que, presentándose la ocasión, ayudan a que los jóvenes se vayan añadiendo.

Una iniciativa más, para jóvenes, nació el año ignaciano de 2006. En el encuentro de los jesuitas miembros de la Provincia de Eslovaquia, desarrollado en enero en Prešov, se proyectaron entre las nuevas iniciativas una serie de actividades veraniegas destinadas a los jóvenes, intentando brindar nuevas ocasiones de renovación espiritual. También se pretendía ayudar a los jesuitas de las pequeñas comunidades, para que pudieran encauzar iniciativas espirituales parecidas. La fórmula propuesta suponía la creación de diez pequeños grupos con varios programas (actividades sociales, campos veraniegos, peregrinaciones a pie o en bicicleta). Estos programas fueron planeados con la ayuda de los jesuitas y las religiosas de la Congregatio Jesu. Su realización podía ser bien en nuestro país o bien en el extranjero, para jóvenes cristianos tanto de rito bizantino como de rito romano.

Quisimos que estas experiencias de evangelización fueran diferentes de las de la propia ciudad o de los lugares cercanos a casa. Un proyecto que ha tenido una participación entre 150 y 200 jóvenes y que llamamos Xaveriada 2006, refiriéndose a uno de los personajes del jubileo ignaciano de aquel año: San Francisco Javier. La primera edición de la Xaveriada resultó muy bien. A ella se añadió un programa cultural y recreativo de dos días y se concluyó con una misa presidida por el obispo del lugar. La colaboración de treinta y tres jesuitas el primer año de la Xaveriada no sólo fue una demostración del entusiasmo, sino también del éxito de esta fórmula. La presencia de jóvenes procedentes de otros países, en particular de Alemania, fue para nosotros un reto para preparar en el futuro programas en otras lenguas para jóvenes.

En los años siguientes la Xaveriada se fue centrando en varios temas culturales y espirituales. En 2007, como la Xaveriada se desarrolló en una zona con presencia de cristianos protestantes y griego-católicos, se eligió un tema ecuménico con el título “La vida común con los otros". En 2008 más de la mitad de los 160 participantes fueron gitanos, por lo que elegimos el tema de la renovación espiritual como el lema: “Hacia Cristo a través de la cultura". En 2009 la mayor parte de los 200 participantes fueron chicas, conducidas por las religiosas de Congregatio Jesu, que celebraban el jubileo de la fundación de su Instituto, por eso el tema espiritual se centró sobre Mary Ward con el título: "La llegada de la mujer como camino para la vida". En 2010, la Xaveriada se realizó en colaboración con la asociación Magis de los jesuitas húngaros y la mitad de los participantes provenían de Hungría; así elegimos como lugar del encuentro final la ciudad húngara de Miscolc y como tema: “El mundo es nuestra casa". Todo ello ha sido un estímulo para llevar adelante nuestros proyectos futuros en colaboración con los jesuitas de las Provincias cercanas.

Después de cada Xaveriada se prepara un encuentro de todos participantes con una noche recreativo-cultural, enriquecida con un concurso de las mejores fotografías. Esta competición entre jóvenes, cámara de fotos en mano, se inicia ya el primer día y goza de una simpatía extraordinaria. Al final un jurado elige las mejores fotografías que luego serán expuestas por categorías y que, sucesivamente, girarán por las diversas casas e iglesias de la Compañía en Eslovaquia. Y desde aquí arranca, casi en sordina, la preparación del año siguiente.

El año ignaciano 2006 empezó un movimiento que en los años sucesivos ha llevado sus frutos. El "proyecto jóvenes", por una parte organiza la Xaveriada veraniega, por otra trabaja con grupos de los jóvenes durante el año escolar. Las reuniones semanales de estos grupos se desarrollan en las Comunidades de Vida Cristiana o bien en los grupos de los centros pastorales, en donde se practica la lectio divina. Las actividades de grupos pequeños grupos se centran en la espiritualidad ignaciana, o bien en las relaciones entre fe y cultura. Los medios que los grupos utilizan en la búsqueda de la espiritualidad cristiana son la oración, la reflexión, y la búsqueda conjunta del espíritu cristiano en la sociedad actual y con la producción de audiovisuales.

Las iniciativas para trabajar con los jóvenes están en continua evolución. Con el tiempo es necesario cambiar el modo de acercarse a ellos para encontrar en todo momento un espíritu nuevo. Esos mismos pasos los tienen que dar los padres con sus hijos durante el proceso de crecimiento que los llevan a convertirse en adultos y a pensar en una familia propia.

Milan Hudaček, S.J.
Traducción: P. Juan Ignacio García Velasco S.J.